No fueron días fáciles para Maximiliano Cerato. Hoy, casi como si el cielo viñamarino lo estuviese despidiendo, se bajó de su auto en un lluvioso Centro Deportivo Everton, a sabiendas de que no volverá en un buen tiempo. La admiración hacia su persona es grande incluso dentro del club. Prácticamente todos los trabajadores se despidieron y fotografiaron con él, deseándole suerte y mostrándoles su cariño, el cual como bien nos tuvo acostumbrados Maxi en estos siete años, fue recíproco.

Pero claro, antes de su última reunión, aún quedaban presentes. Pedro Cedillo, presidente del club, y Carlos Oliver, gerente general, recibieron a Maxi en su oficina y le hicieron entrega de un cuadro con una portada gigante de su persona. Maxi se emocionó, “me lo voy a llevar a Argentina, para que lo tenga mi papá en su casa”, comentó, ya planificando sus últimos días antes de emprender vuelo a México, donde continuará su carrera futbolística tras exitosos años vistiendo con hidalguía la tricota Oro y Cielo.

“Tengo mucha emoción, hubo momentos alegres y tristes, fueron siete años y estoy muy encariñado con la gente, con el país. Me acogieron muy bien, especialmente la fanaticada. Es duro cuando uno tiene que irse de su casa, pero les aviso desde ya que espero volver y tratar de ganar un título”, nos comentó el delantero, quien ostenta el récord de ser el jugador extranjero que más veces vistió nuestra camiseta, con 196 duelos en su haber.

Con 29 años, el delantero busca proyectarse y asegurar una estabilidad que puede conseguir en otros mercados. “Me tengo que ir, es triste pero es parte de la vida, me voy al fútbol mexicano y trataré de dejarlo todo allá. Siento que es el mejor momento del club y me voy tranquilo, me quedé en los momentos difíciles y ahora el club está creciendo”, aseguró.

Tras muchas risas,  muchos abrazos y una última mirada, Maxi dio sus últimos pasos en Viña del Mar. Siete años después, es otro hombre. Más maduro, con una familia formada, y con un corazón que late a pulso al escuchar el nombre de Everton. Nuestra institución le desea el mayor de los éxitos a Maximiliano en su nueva aventura, esperando que triunfe, que nos represente y que por sobretodo sea muy feliz, tal como a nosotros nos hizo en cada partido.

No será un adiós, sino un hasta pronto.