En San Carlos de Apoquindo y por la decimoctava fecha del Campeonato Nacional, Everton perdió por 2-1 ante Universidad Católica. En el compromiso, condicionado por la expulsión de Rivera y Domínguez, los dirigidos de Torrente nunca bajaron los brazos y buscaron el empate en todo momento.

En el primer tiempo, el conjunto Oro y Cielo comenzó presionando y atacando con acciones rápidas. Así avisó Álvaro Ramos, a los dos minutos de partido, con una jugada en velocidad y que el delantero aprovechó de rematar al arco, estrellando el balón en el poste derecho. Sin embargo, la supremacía de Universidad Católica se hizo notar con constantes llegadas peligrosas.

Aun así, la alegría viñamarina llegó al minuto al minuto 16. El juez del compromiso, Felipe González, sancionó una mano de Germán Voboril dentro del área cruzada. Cristián Suárez, fue el encargado de patear desde los doce pasos y convirtió para el Oro y Cielo con una certera definición esquinada al poste izquierdo. En adelante, la superioridad de Universidad Católica continuó con constantes ataques, sin poder concretarlos. De esta forma, con el marcador en 1-0, los equipos se fueron al descanso.

En el complemento, a los 49’, los viñamarinos sufrieron la expulsión de Benjamín Rivera tras cometer una infracción y recibir la segunda cartulina amarilla. Así, a los 50’, los Cruzados lograron poner la igualdad en el marcador. Tras el tiro libre dirigido al área evertoniana, Sebastián Sáez conectó de cabeza y puso el 1-1.

A los 69’ llegó el segundo gol para Católica. Sáez anticipo un centro al área viñamarina y con un cabezazo logró poner en ventaja a su equipo. No obstante, perdiendo y con un jugador menos, los dirigidos por Torrente no bajaron los brazos y siguieron atacando en busca del empate. A los 94’, Lucas Dominguez fue expulsado con roja directa tras una mano involuntaria.

Así, la diferencia mínima en el marcador le entregó los tres puntos a los de la precordillera. En tanto, los Oro y Cielo, condicionados por la superioridad numérica, no lograron el objetivo y con la cabeza en alto regresaron a Viña del Mar.