Fue en 2011 que Douglas Estay despuntó en el primer equipo de Everton, se pensaba que sería una de la figuras jóvenes de mayor desarrollo, pero una lesión a la cadera lo tuvo a maltraer casi dos años.

Ante Santiago Morning, Douglas tuvo su opción y no la dejó pasar, y reconoció estar emocionado, “estoy bastante feliz por haber vuelto a jugar después de tanto tiempo, también por el equipo que podemos seguir en esta rachita de local y esta es la senda. Ojalá poder revertir lo que hemos hecho de visita y que en el próximo partido podamos terminar bien el año”.

Se le vio rápido, seguro y entrando con fuerza en cada jugada. “Me sentí muy bien, el tema de la lesión no me molestó nada gracias a Dios, obviamente los últimos minutos ya estaba un poco cansado, pero cuando juego por Everton doy la vida y estoy feliz de haber vuelto”, relata emocionado Estay.

Tras el pitazo final todos los abrazos fueron para el joven valor Oro y Cielo, compañeros, Cuerpo Técnico y también de los entrenadores de series menores. “Los profesores me conocen de cadetes, ellos saben bien e esfuerzo que hice, me quedo después de cada entrenamiento, tengo que ir al gimnasio todas las tardes, pero soy feliz por eso y por el apoyo de mis compañeros en la cancha”, comentó Douglas.

En el actual equipo de Everton son muchos los jugadores formados en casa, algo que a Estay lo hizo sentirse muy cómodo y agrega que “me sentí muy bien, en cadete había jugado con varios compañeros en la Sub 19 y con Juan (Grabowski) muy bien, porque te ayuda, te ordena y te apoya todo el rato. Estoy me sirve para la confianza y para tratar de pelear un puesto”.

Quizá lo más especial para el defensor fue la presencia de su familia, que enterada que jugaba, se vino desde Cabildo, de donde es oriundo, para darle todo su apoyo. “Apenas les avisé que jugaba, decidieron viajar. Fue muy lindo ver a mi papá y mi mamá en la galería, porque son ellos los que han estado conmigo en los momentos malos”, cerró emocionado Douglas Estay.